lunes, 7 de octubre de 2013

El sirviente elegante de la usurera

Por Fabiolla C.


Me pregunto por qué pavo real. Es un animal “heroico”? o es más bien el error de la naturaleza, ese ser híbrido que se adapta a cualquier clima y contexto que lo rodea, y que por ser hermoso, encandila? Me lo pregunto, pues no comprendo si el pavo real es Pavlin, Liuba, o ambos. Un pavo… quien se pavonea, quien se jacta de ser algo o alguien: Pavlin por un lado, se siente orgulloso de siempre haber sido correcto; y Liuba cree que por haber nacido en una familia tiene derecho a ascender y a tener aspiraciones que están sobre su crianza.
El sirviente con talante elegante, el sirviente de Anna Lvovna, una mujer déspota y calculadora, el mayordomo que junto a su séquito de sirvientes, en pleno invierno ruso, sacaban las ventanas de los apartamentos cuando los arrendatarios no pagaban a tiempo, me recuerda a un tipo de torturador, un hombre frío y cruel, que hace lo que le mandan de manera mecánica, dejando sus sentimientos de lado para poder dar paso a <la orden>, a la norma.
Cuando la familia de Liuba muere, y la niña se queda huérfana, Pavlin siente que puede hacer algo bueno por otro, quizá enmendar sus actos subordinados poco compasivos, quizá hacer algo por sí mismo, sentirse bueno, bueno como cuando ayudó a su familia y dejó en el aire la oportunidad de crear su propio nicho. Sin importar cuál de todas las anteriores, o bien, todas juntas, Pavlin quiso tener algo, algo propio, algo que nadie pudiese arrebatarle, y qué mejor que una niña huérfana, indefensa, dejada a la suerte, igual que se encontraba él. Pero tomó la decisión más terrible de todas, pues no pensó realmente en la niña, sino en él; y sería su jefa, a quien le había tenido lealtad todos estos años de trabajo, una mujer usurera y por ende, frívola, quien lo llevaría al borde del abismo.
Me llama la atención el cambio funesto que tiene Pavlin, pasar de ser un hombre que atiende las normas, las leyes, a ser un pelafustán que no reconoce más que un enamoramiento ciego. Y llama mi atención no porque no entienda que el pobre hombre no tuvo nada antes que Liuba, o por lo menos algo con ese amor; sino más bien, porque incluso teniendo ese amor, actuó de forma pusilánime, no podía hacer nada más que lo que la niña quería, la cual podía estarle siendo infiel en su cara, o bien, estar pasando por un peligro, daba lo mismo, Pavlin, sólo consentiría lo que ella quisiese, hasta el final. Lo peor de esto, es que creyó estar viviendo la mejor de las vidas, después de casarse, creyó fervientemente en que él era el mejor partido, estaba orgulloso de ser correcto como era, y creía que era eso precisamente lo que lo había llevado a tener una mujer hermosa como Liuba, un pavo real.

Pavlin es un hombre que renunció a su vida, y que de manera sorpresiva, gracias a una criada pequeño burguesa pusilánime – Liuba -, la obtuvo de vuelta, por lo que no podría más que tener un destino trágico. 

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